Aprender a meditar

Quizá en algún momento de tu vida te has planteado aprender a meditar. Puede que incluso lo hayas intentado, pero es muy posible que antes o después hayas desistido en tu intento. Meditar es la herramienta básica de mindfulness y se trata de algo muy simple, pero no fácil, por eso a veces resulta complicado emprender este camino en solitario. Es muy paradójico pero, si bien meditar es algo que hacemos solos, resulta difícil empezar a meditar sin ayuda.

¿Por qué es difícil aprender a meditar por mi cuenta?

No es que comenzar a meditar por tu cuenta vaya a ser un reto inalcanzable, de hecho si eres persistente y estableces un compromiso real contigo mismo, es seguro que lograrás hacerlo. Pero también es verdad que cuando comenzamos a meditar surgen algunos obstáculos que nos pueden hacer abandonar la práctica antes de que lleguemos a generar el hábito o a obtener beneficios que se derivan de la meditación:

  • Aburrimiento: Cuando comenzamos a meditar es habitual aburrirse, sentir que no estamos “consiguiendo nada” y desear acabar para volver a activarnos. Curiosamente la meditación sirve para romper con esa sensación, pero conseguirlo lleva tiempo. Permitir que el aburrimiento ocurra y trabajar con él es lo que nos va a permitir dejarlo atrás.
  • Falta de tiempo: No encontramos el momento para meditar. Quiero meditar porque tengo estrés, pero el estrés viene de mi falta de tiempo, así que ¿de dónde saco el tiempo para meditar? Esta es una de las reflexiones más habituales, pero siempre se puede sacar un momento: podemos empezar por unos minutos antes de irnos a dormir o levantarnos un poco antes… Después, una vez creado el hábito, y con una mente más serena, seremos capaces de encontrar ese espacio.
  • Inquietud: en las primeras meditaciones hay quien siente la necesidad de moverse, y el esfuerzo por no hacerlo genera cada vez más inquietud. Tratarnos con amabilidad y cierta flexibilidad será la clave para aplacar esa inquietud que surge al pasar de forma brusca de un extremo (la hiperactividad en que vivimos inmersos) al otro.
  • Agobio: quizá resulte extraño pasar tanto tiempo solos, con nuestros pensamientos y sin “hacer nada”. Hemos perdido esa capacidad y por tanto puede resultar incómodo o agobiante, pero como ocurre con el aburrimiento, debemos estar ahí para que pase.
  • No hay resultados inmediatos: Estamos acostumbrados a tenerlo todo al momento, y un esfuerzo como el que puede suponer sentarse a meditar, debería dar resultados al momento. Aunque en cada persona la evolución es particular, debemos observar para notar pequeños cambios, que serán los que nos motivarán hasta llegar a otros más profundos y transformadores.

El papel del profesor no es otro que acompañar y guiar en ese proceso. Como decíamos, la meditación es un trabajo individual, pero un profesor actuará como guía normalizando las dificultades que surjan, mostrándonos el papel que juegan en nuestro proceso particular de evolución y enseñándonos a trabajar con ellas.

En los últimos meses hemos estado trabajando junto con Medias y Tintas en un curso de meditación online: “Aprende a meditar: Reto 21 días”, que comenzará el próximo 7 de noviembre. Nuestra manera de entender el concepto de “tiempo”, coincide en la importancia que damos a reservarnos espacios y a cuidarnos, por ello este se ha convertido en el contexto perfecto para lanzar nuestro curso de meditación online en el que tú decides cuándo y dónde y nosotras ponemos a tu servicio las herramientas e infraestructura necesarias. Y… si te apetece probar a meditar por tu cuenta, aquí encontrarás algunas meditaciones que te ayudarán a hacerlo.